En un futuro cercano, la Ciudad de México se enfrenta a una crisis existencial: su población ha olvidado que la tierra que habita es un ser vivo, un ente palpitante que sostiene la vida urbana. En este mundo, la conexión con la naturaleza se considera un privilegio reservado para quienes puiedan escapar a montañas lejanas o selvas vírgenes. Sin embargo, bajo el concreto y el asfalto, la ciudad guarda secretos, cicatrices invisibles de un lago ancestral que aún sueña con ser reconocido.