BELONA revela la guerra como una tecnología de administración del daño: una estructura que exige movimientos "racionales" mientras produce pérdidas inevitables. En un tablero que distribuye el costo de forma desigual, los cuerpos que sostienen la vida -mujeres, niñez y vejez- se vuelven logística, sospecha o estorbo. La obra evita la representación espectacular de la violencia y se concentra en sus mecanismos: desplazamiento, filas, censos, sustitución y borrado. Al final, el tablero vuelve a encenderse para insistir en la pregunta central: ¡qué tan lejos está esa partida de nuestra vida cotidiana?