Un capricho, una repentina frustración desborda al protagonista, quien, en un arrebato, destruye todo a su alrededor. “No quiero hacer mi tarea”, protesta, mientras ignora, rompe y desafía los límites. De manera inesperada, el mundo que lo rodea—objetos y seres—reacciona mágicamente, organizándose y dando lugar a una divertida revolución musical. Esta transformación también revela aspectos esenciales de la naturaleza misma y de la condición humana, emergiendo así la creatividad, la empatía y la ternura.
Desde hace 100 años, Colette y Ravel, a través de su fantasía lírica, nos invitan a dialogar con ese niño interior, mágico y vulnerable, que todos llevamos dentro, a menudo olvidado, pero que se sorprende y emociona cuando los sortilegios irrumpen en lo cotidiano.