Hay territorios que no aparecen en los mapas. Se construyen con el tiempo, con la memoria, con aquello que permanece cuando todo parece haber cambiado. En Geografía de lo Inasible, el flamenco y la danza estilizada trazan un territorio en constante transformación, donde la música clásica se encuentra con la guitarra y los ritmos flamencos para crear nuevas formas de escucha y movimiento.
Dos cuerpos recorren ese espacio. Se reconocen, se distancian, se buscan. Entre violines, chelos, compases y silencios, la danza se convierte en el lugar donde aquello que parecía perdido vuelve a suceder.