No se permitirán niños menores de 12 años En ¿Y por qué no?, intentamos presentar una metáfora -e ilusión-, sobre la ilusión que construimos a cada momento para existir hasta llegar a un punto donde no hay límites y el lenguaje ha sido superado pero un hondo respeto a la elocuencia del silencio. El fin no es el fin sino una interminable sucesión o metamorfosis donde el prodigio es lo presente u origen donde la convención es preámbulo para palpar en cada respiración al infinito.